Eran otros tiempos. El ocio, tal y como lo conocemos, era diferente. Muy diferente.
Antaño, para quedar con los amigos, uno se citaba en el colegio, o se llamaba por teléfono, esperando que al amigo se le concediese permiso, y poder ir a jugar al fútbol en el campus, eso sí, acompañados por un adulto. Ya de adolescente, se quedaba a una hora en un lugar, y no se podía llamar al móvil para preguntar en dónde diablos se había metido el otro. No se podía, ya que no existía el móvil. De la misma manera el teléfono del amigo se sabía de memoria, antes de que se pudiesen guardar en el mismo aparato con una memoria electrónica que recordara por uno los números de teléfono de los conocidos, de los realmente importantes, y no la frialdad actual que lleva a guardar los teléfonos incluso de las personas más indeseables que uno pueda conocer.
Y cuando uno no se quedaba en casa jugando toda la tarde al ordenador (o no tanto como se podría hacer hoy en día), ni se conectaba por chat, Facebook o cualquier medio tecnológico distinto al teléfono. Donde la realidad era más que nunca real. Cuando tus padres no jugaban al ordenador, y por tanto no te quitaban horas de vicio que podían llegar a altas horas de la madrugada…
Soy de esa generación que de alguna forma ha vivido estos cambios. Presencié, vivencié en primera mano la evolución tecnológica. En mi casa, sin sentirme un privilegiado, siempre existió un aparato llamado ordenador. Ahora que el tiempo ha pasado, si se para uno a pensar, es increíble la forma en que el uso del mismo ha cambiado.
El primero, que se utilizaba básicamente para jugar, fue el mágico commodore 64, un ordenador de cintas. Se añoran esos tiempos de niñez, de larga espera para poder jugar, incluso una hora, antes de poder disfrutar de los juegos. De aquellos gráficos hoy inocentes, que ni siquiera están a la altura de los peores juegos online de Internet de hoy en día. Muchos de dificultad extrema, otros con errores… el commodore 64 marcó una época en el colectivo mental de mi hogar, donde se recuerda con añoranza el viejo joystick con dos botones y ventosas en el pie para mejor sujección en la superficie. Con ese teclado tan particular, cuyo uso era muy limitado.
Después vinieron otros, otro commodore con memoria interna, en el que se insertaban discos de 5 ¼ y 3 ½. Puede que hubiese otro en medio, en el que incluso se usasen cintas con más estilo.
Aquel lenguaje fundamental de DOS para poder jugar a cualquier juego. Cd gp. Gp>gp, y podíamos jugar en algunos de los circuitos más famosos, en un campeonato de fórmula 1, escogiendo entre las escuderías mclaren, ferrari o Williams, peleando con bruno gourdo, o travis day…

Y el juego empezaba, cambiemos gp por basket y podríamos jugar las finales de la nba, donde uno podía escoger a los Bulls de jordan (todavía no debían estar en auge los derechos de imagen y esos rollo), pero donde sobretodo la máquina era Kareem Abdul Jabbar y su magnífico gancho. O podías poner menu para acceder a una lista de juegos también geniales. Así se llegaba a jugar al pacman, otelo, y otra serie de juegos de los que ya ni siquiera me acuerdo. ¿Y el maniac mansion? Pero el ordenador incorporaba más cosas que utilizábamos, el Blaster, un programa para hacer estilografía. Y varios Basic, donde el genuino era el qbasic, donde uno creaba sus propios jugos de respuesta escrita. En los institutos se enseñaba esto en la clase de informática. ¿Y qué decir de aquellas impresoras de las que salía el papel seguido, sin cortar, con los bordes tan peculiares.?
Después todo cambió, las comodidades mejoraron, la tecnología empezó a evolucionar de una manera increíble, y entonces los ordenadores empezaron a quedarse obsoletos más rápido que nunca. Llegó el Windows 95, los juegos eran cada vez mejores y con mas posibilidades, con objetivos más amplios y no tan simples, con más variables, con mejores gráficos… el transport tycoon, el albion, gender Wars y championship manager tuvieron éxito en mi casa… o incluso los propios del Windows que siempre odié, y atrajeron a otro público para usurpar el ordenador.
Qué decir, la demanda hizo que el mercado evolucionara de una forma bestial, mejores ordenadores, el auge de los portátiles, los pen drive, los mp3, la evolución de los sistemas operativos. La alternativa de linux, el resurgir de mac… Pero por encima de todo, los videojuegos empezaron a triunfar más que nunca fuera del ordenador, en las consolas, en las batallas nintendo contra sega, y más tarde play station, xbox...
Pero volvamos a lo que ha motivado este comentario. He encontrado una web en donde se puede jugar a juegos del antiguo commodore 64. Mi búsqueda estaba motivada por encontrar un viejo juego llamado la hormiga de fuego (fire ant), al que mi madre jugaba mientras los demás dormíamos, esperando a que llegara mi padre de trabajar. Sólo por esa imagen de la clase trabajadora, merecía la pena este comentario.
En la hormiga de fuego, uno tenía que ir pasando distintos niveles custodiados por escorpiones que te mataban si te tocaban, cogiendo llaves, tocando en un sitio u en otro, haciendo puentes… hasta encontrar a la reina. Un juego de paciencia, ya que la suerte era un factor crucial y no todo dependía de la habilidad del jugador. Pues bien, en esta misma página se puede jugar, aunque al llegar a la 4º pantalla parece bloquearse y es imposible atravesar una puerta (por lo menos yo no lo he conseguido).
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